
Crear un espacio para que las madres se reconecten consigo mismas, entre sí y con la tierra.
Mi historia
Creé Bosque Refugio durante una de las etapas más difíciles de mi vida. Mi madre y mi abuela estaban hospitalizadas y no me permitieron estar con ellas. Me sentía impotente, desconsolada y sin saber cómo canalizar toda esa emoción. Después de meses cargando con ese peso, me di cuenta de que necesitaba transformarlo en algo significativo. Fue entonces cuando decidí crear un espacio para apoyar a las madres, porque sabía que no podía ser la única que se sentía así.
Me convertí en madre a una edad temprana, y mi camino hacia la maternidad no fue fácil. Estuvo lleno de desafíos que me llevaron a una profunda introspección y crecimiento personal. Tuve que aprender a reconstruirme, a comprender patrones que nunca antes había cuestionado y a encontrar la manera de seguir adelante, una y otra vez. A través de ese proceso, me di cuenta de cuánto necesitan las madres un espacio para crecer, para recibir apoyo y para no sentirse solas. Yo necesitaba ese espacio y no lo encontraba, así que lo creé.
Bosque Refugio es ese espacio. Es un lugar donde las madres y sus hijos pueden reunirse para conectar, sanar y crecer en comunidad. He abierto las puertas de mi casa para crear algo auténtico, personal y acogedor, porque creo que la comunidad debe sentirse como un sentido de pertenencia, no como algo que hay que ganarse o pagar para acceder a ella.
Mi trabajo aúna la conexión con la naturaleza, el desarrollo personal y el cuidado de la comunidad. Me apasiona ayudar a las madres a explorar patrones generacionales, desarrollar hábitos más saludables y reconectarse consigo mismas, al tiempo que brindo a los niños la oportunidad de reconectarse con el mundo natural. Creo que gran parte de lo que nos falta, tanto como madres como familias, tiene su origen en esa desconexión.
En el centro de todo lo que hago están los valores de conexión, sanación, naturaleza y comunidad. Creo que las madres necesitan espacios donde puedan ser ellas mismas, aprender, crecer y recibir apoyo sin ser juzgadas. Creo que los niños necesitan experimentar la tierra no como algo ajeno a ellos, sino como algo a lo que pertenecen.
Mi visión es convertir Bosque Refugio en un modelo que pueda trascender mi hogar, llegar a otras comunidades, otras ciudades y, con el tiempo, a otras partes del mundo, para que más madres tengan acceso a este tipo de apoyo y conexión.
Cuando la gente entra en este espacio, quiero que se sientan vistos, llenos de energía y que recuerden que no están solos, y que tienen algo valioso que ofrecer.
Porque cuando apoyamos a las madres, damos forma al futuro.
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Bosque Refugio
Siempre estoy buscando oportunidades nuevas e interesantes. Conectemos.